Roros, pintoresco pueblo noruego

Roros en Noruega

En la parte central de Noruega hay un pintoresco pueblo llamado Roros, situado a 650 metros de altitud en el medio de un terreno montañoso. Dista apenas 100 km de Trondheim y aunque nació como un pueblo dedicado a la minería de cobre hoy es un destino de turistas. Se fundó en 1644, en los tiempos en los que Noruega estaba bajo control de Dinamarca, y tiene un trazado urbano formado por tres calles principales que corren paralelas hacia el río y están cruzadas por calles transversales muchas de las cuales cruzan el río así que no faltan los puentes.

Roros tiene casas típicas del siglo XVIII y XIX, santuarios de madera, granjas y otros edificios que parecen sacados de un libro de historia. Roros es una joya única, particular, rara. Tal vez debido a dónde está ubicado, en el medio de las montañas y seguramente por su pasado, en el medio de una zona que la UNESCO ha catalogado Patrimonio Mundial así que el entorno es hermosoy el pueblo es su perla.

Puedes caminar por sus calles con visitas guiadas que te indican cómo vivía y trabajaba la gente en otra época y para más historia puedes visitar el Museo Roros en la Mina Olavsgruva donde conocerás los 300 años de la minería en Roros metiéndote 500 metros y a 50 metros de profundidad en el corazón de la montaña.

Iglesia de Roros

La iglesia de Roros es otra perla, la Bergstadens Ziir, construida en 1784 y una de las diez iglesias mas importantes de Noruega. A esto le puedes sumar el Museo Rosos Smelthytta, el sitio donde el cobre solía fundirse hoy devenido en museo del proceso de fundición con fotos, herramientas y mecanismos y una visita al jardín barroco y la iglesia de 1765 que construyó Peder Hiort, un personaje local teólogo e historiador. Aquí te puedes relajar en la galería y disfrutar de un café mientras vez el taller y las curiosidades de la antigua casa del habitante más famoso de Roros.

Y finalmente,  a poca distancia está la aldea de montaña de Vingelen. Se trata de una de las pocas aldeas de verano que quedan en el país, un sitio a donde todos los veranos los granjeros mudan sus cosas y ganado para que los animales disfruten de las verdes praderas. Tiene muchas casas de madera antigua muy bien preservadas, alrededor de 30, y unos 800 edificios que son anteriores al siglo XIX: talleres, tiendas, una granja abierta y hasta una fábrica de queso.

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Foto 1 vía Riksantikvaren

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Categorias: Noruega



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