Odín, el dios de los dioses nórdicos

Odín

Es increíble cómo los medios de comunicación nos hacen conocer parte de la cultura de otros países. El que sea esta información sea veraz o correcta ya es otro tema pero de la mano de las novelas, los cómics y las películas todos hemos oído hablar, más o menos de Odín y Thor, por ejemplo.

Estos dos son seguramente los dioses mas populares de la mitología noruega o nórdica en general. La música clásica, la ópera, también se ha encargado de devolver al ruedo esta antigua cosmogonía que como tantas otras terminó sucumbiendo bajo el peso del cristianismo.

Pero Noruega está embebida de su cultura y mitología, aún cristianizada, así que nos toca conocer algo de ella. Para los noruegos antiguos el mundo es un disco de superficie plana ubicado en un árbol llamado Yggdrasil, sostén a su vez de otros ocho mundos más habitados a su vez por distintas criaturas: un dragón en la parte inferior comiéndose las raíces y un águila vigilante en la parte superior. Allí arriba viven los dioses, en Asgard, y el camino hacia ellos es por un arcoris custodiado por un sujeto portador de un enorme cuerno que avisa de los visitantes.

El dios mas importante de la mitología nórdica es Odín o Wotan. Representa la muerte, la guerra y la sabiduría, es dios de la caza, la poesía, la victoria y la magia. Su palacio está en Asgard y desde su trono observa todo lo que pasa en los nueve mundos.

Al estilo de Zeus es padre de muchos otros dioses, entre ellos Thor y las valquirias. Su lanza poderosa se llama Gungnir y monta un caballo de ocho patos bautizado Sleipnir. Además, conoce el secreto de las runas, la lengua de los poetas, los dibujos que aparecen sobre madera, roca y metal y que comprenden el origen de todo conocimiento.

La lanza de Odín fue fabricada por expertos enanos, los Ivalds, y si la lanzaba contra algo o alguien esta señalando que aquello le pertenece. Además, tiene un anillo de oro, el Draupnir, que se reproduce cada nueve noches en otros nueve anillos. Todos regalos de Loki, el enano. Dos cuervos le pertenecen y son sus mensajeros de la mañana, los vigilantes de los mundos, y dos lobos son sus mascotas a las que solo alimenta con vino e hidromiel.

Dios de los guerreros que iban a la muerte sucumbe bajo la prohibición del cristianismo, como todos los demás. Su adoración en privado continuó durante mucho tiempo pero al fin la acción del cristianismo de relacionar los dioses paganos con fuerzas malignas acabo dando resultado.

Hoy en día hay como un resurgimiento, un neopaganismo que es reconocida en forma oficial en varios países, entre ellos Dinamarca, Suecia, Noruega misma y hasta España. A Wagner y a los nazis les debemos la popularidad del siglo XX.

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Categorias: Mitología nórdica



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