La leyenda de Frigg y Balder

Frigg

Esposa de Odín y descendiente de Jörd, la diosa nórdica Frigg es la deidad del matrimonio, y es considerada como una de sus divinidades más benévolas. Frigg habita en su residencia de Fensalir, lugar al que también se llama el Pantano o la Cascada, y de la que siempre guarda su manojo de llaves. En su palacio de Fensalir, Frigg ocupa su tiempo hilvanando las nubes y dándoles formas caprichosas, vistiendo de blanco o negro según su estado de ánimo.

Frigg también es mencionada con el nombre de Saga, y su morada como Sokkvabek, siendo relacionada además con la historia y la poesía, aunque en ambos casos se caracteriza por profesar un gran amor por sus hijos, a los que protegía sobre todas las cosas. Otra de sus características es la de conocer de antemano el destino de todos y cada uno de los mortales, así como de propiciar el nacimiento de los niños.

Uno de los hijos de Odín, llamado Balder, era víctima de frecuentes sueños en los que podía contemplar su propio final, por lo que tanto Odín como Frigg le tomaron bajo su protección. Fue la diosa quien recorrió el mundo buscando todo aquello que pudiese herir al joven, desde las enfermedades hasta los animales salvajes, haciendo que todos prometiesen no hacer daño al atormentado Balder. Debido a que desde entonces era prácticamente invulnerable, los dioses comenzaron a enviar sobre Balder todo tipo de desgracias, pero debido al juramento, ningún ser vivo, ni enfermedad, ni veneno podían hacer mella en el joven.

Pero Loki, tan travieso como envidioso, no gustaba de ver como los dioses se divertían con Balder, así que se disfrazó de mujer vieja y fue a hablar con Frigg. Durante la conversación, Loki consiguió descubrir el secreto de la invulnerabilidad de Balder, y también que existía una planta que no había realizado el juramento, el muérdago. Sin perder tiempo, Loki elaboró una flecha con esta planta y se dirigió al lugar donde los dioses jugaban a este curioso juego de lanzar cosas al hijo predilecto.

Para que la culpa no recayese en él, Loki ofreció su arco y la flecha a un dios ciego que no tenía nada que lanzar, y cuando éste alzó el arco el propio Loki le indicó la dirección en la que debía disparar. El tiro fue tan acertado que hirió al joven Balder de manera fatal, llevándose al muchacho directo a los siniestros dominios de Helheim.

Cuando Frigg fue al reino de los espíritus para rogar que Balder regresase, la diosa Hel puso como condición que todas las criaturas vivas deberían lamentar y llorar su pérdida, y así fue con todas salvo una, el envidioso Loki. Y así quedó condenada el alma de Balder a permanecer para siempre en los tenebrosos salones de Hel.

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Categorias: Mitología nórdica



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