Qué ver y hacer en Copenhague

La Sirenita de Copenhague

Con algo más de un millón de habitantes, Copenhague es la ciudad más grande y, por tanto, capital de Dinamarca. Está situada en la costa este de la isla de Selandia y fue fundada en torno al siglo IX, cuando aún era apenas un pequeño pueblo de pescadores. Hoy es una ciudad moderna y cultural, llena de grandes edificios, y unida a través del Puente de Oresund a la ciudad sueca de Malmo.

Dicen los que han tenido la suerte de visitar Copenhague en verano que se trata de una de las ciudades más bellas, dinámicas y agradables de Europa. El pintoresquismo de sus edificios, las coloridas casas del puerto, museos, galerías, calles y plazas convierten a esta ciudad en mucho más que la imagen de postal de la Sirenita, símbolo histórico por excelencia de Copenhague.

Además Copenhague es una ciudad que se recorre fácilmente a pie, especialmente el centro histórico. La mejor época para disfrutarla es en primavera en verano, cuando los días son más largos y más agradables. En invierno hace frío y oscurece muy pronto. ¿Cuáles serían entonces los lugares y monumentos que no debemos perdernos en la ciudad?

Qué ver en Copenhague

– La Sirenita

Situada en una roca del Parque de Langelinie, en la Bahía del Puerto de Copenhague, la Sirenita es una de las imágenes más reconocidas del mundo. Fue colocada allí en 1913 y apenas mide 1,25 metros y pesa 175 kilos. Construida en bronce, su autor Edvard Eriksen se inspiró en el cuento de hadas La Sirenia, escrito por Andersen en 1837. El cuerpo de la Sirenita es el de la esposa de Eriksen, y la cara la de la bailarina del Ballet Real, Ellen Price. El próximo año será el de su centenario.

Más información: La Sirenita de Copenhague

– Nyhavn

La animada y colorida calle Nyhavn es una de las más clásicas y fotografiadas de la ciudad. Está situada junto a un canal plagado de veleros y tuvo su origen hace tres siglos. La estampa de sus casas de colores es muy llamativa, y en una de ellas vivió el escritos Hans Christian Andersen. Nada mejor que dar un pequeño paseo en velero por el canal, disfrutando de las vistas, o sentarse a tomar algo en las terrazas de los restaurantes y cafeterías de la calle. No puede haber algo más típico en Copenhague.

Más información: Nyhavn, el primer puerto de Copenhague

Puerto de Nyhavn en Copenhague

Puerto de Nyhavn en Copenhague

– Jardines de Tivoli

Más bien se trata de un parque de atracciones, con montañas rusas, trenes y demás. La mayoría de ellas están ambientadas en los vikingos, la mitología nórdica y los cuentos de Andersen. Está situado en el centro de Copenhague y se inauguró en 1843. Desde entonces se ha convertido en el lugar más visitado de Dinamarca. Eso sí, solo abre en la temporada de verano y en Navidad (desde mediados de noviembre hasta el 23 de diciembre)

Más información: Parque Tivoli, todo el romance en Copenhague

– Castillo Palacio de Rosenborg

Construido en estilo renacentista neerlandés a principios del siglo XVII como casa de campo veraniega para el rey Christian IV, es uno de los lugares más visitados del centro de Copenhague. Destaca por sus altas torres, el color rojo de la piedra en la que está construido y sus jardines, los más antiguos de Dinamarca. Se puede visitar el interior y disfrutar de los apartamentos reales, el Salón Rojo, la Sala de Audiencias y el Gran Salón. En sus habitaciones se exhibe una colección de obras de arte que nos acercan a la historia de Dinamarca.

– Palacio de Amalienborg

Residencia de invierno de la familia real en Copenhague, está formado por cuatro mansiones de estilo rococó en la plaza del mismo nombre: el Palacio Moltke, el Palacio Levetzau, el Palacio Brockdorff, y el Palacio Schack. Solo se encuentran abiertos al público los dos primeros palacios. El recinto fue construido en el siglo XVIIIEn el centro se levanta la estatua del fundador, el rey Federico V. No perderos el Cambio de Guardia que se lleva a cabo todos los días a las 12.00 horas.

Plaza de Amalienborg Copenhague

Plaza de Amalienborg Copenhague

– Palacio de Christiansborg

Este palacio real está situado en la isla de Slotsholmen, más conocida como la isla del castillo. Actualmente es la sede del Parlamento danés y alberga el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial de Dinamarca. El edificio actual tiene su origen a finales del siglo XIX, aunque se trata de las reconstrucciones llevadas a cabo en los anteriores castillos que sufrieron incendios. Se puede visitar el interior y conocer la Biblioteca de la Reina, las salas de recepción y adiencia real, la Capilla, el Parlamento y las oficinas del Primer Ministro.

Más información: Palacio Real de Christiansborg

– Museo Nacional de Dinamarca

Situado desde 1849 en el Palacio del Príncipe (1744) es el museo de historia cultural danesa más grande de Dinamarca. Su colección se divide en cinco secciones abarca desde la prehistoria hasta la actualidad, destacando especialmente la parte que nos lleva hasta la Edad del Bronce y la época de los vikingos. Hay también objetos de culturas como Grecia, Roma, Egipto o el Oriente Próximo, además de la América precolombina.

– Christiania

Sencillamente se trata de un barrio de Copenhague formado por unos 850 residentes. Lo peculiar del caso es que se considera una ciudad libre dentro de la capital, fundada en la década de los 70. No hay vehículos de motor dentro de ella, casi todo es material reciclado, se suele vivir en casitas de madera, hay correo postal interno y solo se permite la venta y cosumo de drogas blandas, especialmente marihuana y hachís. Hay mucha fama al respecto, pero todo está perfectamente controlado. Acercaros al lago que es sin duda la zona más bonita del barrio.

Qué hacer en Copenhague

La capital de Dinamarca es una ciudad que se brinda a numerosas oportunidades turísticas, especialmente en la época de verano. Precisamente es durante los meses estivales cuando está abierto el Parque Tivoli. Si vamos con niños será un lugar perfecto para desconectar un día de museos, castillos, palacios y otros monumentos que pueden aburrir un poco a los más pequeños. También hay en la ciudad un zoológico y un acuario como visitas más “infantiles”.

Otra de las actividades que podemos hacer es atravesar el Puente de Oresund para visitar Malmo, ya en tierras suecas. Apenas son 45 kilómetros, aunque queda aún más cerca la visita a la ciudad de Roskilde, una de las ciudades danesas más antiguas y que alberga una historia y un patrimonio de gran interés. Ya que hablamos de excursiones por los alrededores, un pequeño crucero por la Bahía de Copenhague sería disfrutar de la ciudad desde el mar.

Si el buen tiempo acompaña nada mejor que irnos de compras por la ciudad. Las calles más comerciales son las de Stroget, un distrito de más de tres kilómetros, completamente peatonal, con tiendas de todo tipo. De esta zona hay que destacar las calles de Bredgade, Ravnsborggade y Laederstraede. Además de los mercados de pulgas del centro, muy animado para los compradores es también el barrio de Vesterbro.

Después de las compras nada mejor que sentarnos en las terrazas del canal Nyhavn a tomar algo. Las terrazas de sus bares y cafeterías siempre están llenos de gente cuando el sol acompaña. La vista es muy pintoresca e invita incluso a darse un pequeño paseo en velero por el canal. De noche, junto a la animación de los bares, restaurantes y pubs del centro histórico, también es un lugar muy concurrido. Las cervezas Carlsberg no paran de servirse.

Como podéis comprobar Copenhague es una ciudad en la que resulta imposible aburrirse. Castillos, palacios, parques de atracciones, museos, galerías de arte, calles peatonales llenas de tiendas, canales… Son muchas las atracciones por ver y mucho por hacer en la capital danesa.

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